miércoles, 4 de mayo de 2016

Incubación de un personaje de Blancanieves

Aunque sea un poco tarde me apetecía escribir esta entrada sobre el jueves 17. El jueves 17 de marzo fue una clase especial ya que en esta ocasión nos teníamos que poner en la piel o ir vestidos de uno de los personajes de Blancanieves, teníamos que ir vestidos de un único color y llevar un antídoto, el antídoto podía ser de ese color o de otro y tenía  que ser un objeto que para nosotros fuera especial.

Blancanieves es un cuento popular y todos conocemos sus personajes, aun así os cuento los personajes que  teníamos para elegir, estaban los 7 enanitos (sabio, gruñón, mocoso, tímido, mudito, dormilón y feliz), Blancanieves, el cazador y la bruja.

Comenzamos con las Blancanieves en las que coincidió el color blanco en la vestimenta, luego los cazadores en los que casualmente coincidió el color gris entre dos de los tres cazadores que eligieron este personaje, las brujas como era de esperar vinieron de negro ya que siempre en los cuentos aparecen de dicho color y el color negro también lo tenemos como un color que al ser oscuro es malo, y por ultimo estaban los enanitos que en esta ocasión solo éramos 6 ya que no se apunto más gente y aparte se repitieron los enanitos.

En mi caso elegí de personaje a los enanitos, mas concretamente a feliz. En el momento de incubar la idea desde el principio tuve claro que quería ser un enanito, lo que no tenía claro era cual de todos, estaba entre dos, entre feliz y tímido. Estaba entre ellos porque yo me considero por un lado una persona muy feliz y que siempre tiene una sonrisa en la cara para todo el mundo, y por otro lado una persona tímida y que me cuesta mucho abrirme a los demás hasta que no tengo confianza y debido a eso hay veces que la gente me dice que parezco borde y una persona muy fría. Después de preguntar a las personas más cercanas a mí y que mejor me conocen me di cuenta de que mi personaje finalmente seria el enanito feliz.

(http://www.acatos.es/wp-content/uploads/2009/10/Happy2-251x300.jpg) Encontrada el día 04/05/2016.

Elegí feliz porque como él soy una persona muy muy feliz que siempre intento tener una sonrisa en la cara para todo el mundo, porque yo creo que aunque yo tenga problemas no tengo porque pagarlo con los demás y aparte intento tomarme la vida con mucho entusiasmo porque siempre intento ser positiva y pensar que con el tiempo todo pasa y va a ir a mejor.


Respecto al color como podéis ver en las fotos decidí ir con el color azul, por una parte porque es mi color favorito y por otro porque le veía adecuado en relación al personaje que había decidido ser, lo veía adecuado porque el azul claro le considero un color calmado, alegre y con el que me siento feliz.

Investigando un  poco más sobre el significado del color azul descubrí esto:  "El azul es el color que más asociamos con la simpatía, la armonía, la amistad y la confianza, todos ellos sentimientos que se alcanzan con el tiempo y que se basan en la reciprocidad. Es también el color de la fidelidad.
Es el color de la fantasía, de todas aquellas ideas cuya realización se halla lejos, y también podemos hablar de que lo es de la ilusión y el espejismo.
El azul también es, junto con el blanco, el color principal de las cualidades intelectuales: inteligencia, ciencia y concentración, cuyo acorde cromático típico es azul-blanco."
(http://aprendizajeyvida.com/2013/08/08/psicologia-de-los-colores-el-azul/)


Un objeto importante en esta clase era el antídoto que teníamos cada uno. Mis antídotos eran dos pulseras como no de color azul, una de ellas es con una chapa o placa con un mensaje que dice "Nunca es un fracaso, siempre es una elección" y la otra que es una mano de Fátima con el ojo de turco que ya está un poco vieja pero siempre la llevo porque me la regalo una persona muy importante para mí y a la que veo poco ahora. Esta pulsera no me la quito porque siento que me protege y que es como si esa persona estuviera aquí más cerca de mí.

Por si alguien no sabe el significado de la mano de Fátima aquí os dejo su explicación: "La Mano de Fátima (Khamsa) es un potentísimo talismán en forma de mano, viene del mundo árabe, y es utilizado para protegerse de la desgracia en general y del mal de ojo en particular.
Hace que se detenga en la palma de la mano las malas energías, protege de las enfermedades y atrae la buena suerte.
Este amuleto protege contra las enfermedades, da protección a la casa, nos da salud y amor, aleja problemas y discusiones y atrae la buena suerte." (https://aguabellapersonal.wordpress.com/2008/05/26/un-amuleto-fuerte-la-mano-de-fatima/)

(Foto facebook Pilar Perez)


Coral Cerezo Gil

martes, 3 de mayo de 2016

Descubriendo mi vulnerabilidad

El taller de mandalas que hicimos en clase, he querido trabajarlo durante más tiempo conmigo misma, ya que fue un taller que me caló.
 La profesora nos explicó que en un mandala podemos expresar lo que sentimos y lo que somos, el centro sería nuestra vulnerabilidad, aquello a lo que cuesta más llegar y que si llegan, pueden destruirlo en un momento o cuidarlo, todo lo demás que rodea ese centro, son las corazas que nosotros mismos nos ponemos para que nadie llegue al centro.
Mientras lo hacíamos, no debíamos pensar en nada, ya que en cuanto nos pusieramos a hacerlo, iba a salir lo que llevabamos dentro, sin necesidad de tener que estar pensando en cómo nos sentíamos y así fue. Cada mandala tenía su forma, sus colores, sus corazas... pero cada uno de ellos expresaba como nos sentíamos y se podía ver lo fácil o difícil que era llegar a la vulnerabilidad de cada uno de nosotros, era una forma más y diferente de conocernos y saber cómo somos.
Ese día, yo no sabía muy bien que sentía en mi interior y cómo me iba a salir el mandala, pero al terminarlo me dí cuenta de varias cosas que decidí analizar y pensar. Mi mandala salió así:

Me di cuenta de que ese día en mi interior había una mezcla de emociones, unas buenas y malas y por eso mi centro tenía dos colores, cada uno se identificaba con un sentimiento. La verdad que muchas veces, me siento así, siempre hay algo que no me deja estar bien completamente, algo que me hace que tenga emociones negativas, que no me permite disfrutar al máximo de las cosas buenas, aunque hay días en los que se diferencian bastante y otros como ese día que no sabía muy bien lo que sentía.
Al pararme a mirar mi mandala terminado y hacer la foto, pude percatarme también de que sin darme cuenta había plasmado lo complicado que es llegar a mi vulnerabilidad. Es algo que yo sabía, que me pongo muchas muchas corazas para que nadie pueda llegar al centro, ya que la mayoría de personas que han conseguido llegar, no me han hecho bien y solo han destruido mi vulnerabilidad.
Poco a poco he ido reconstruyendo mi vulnerabilidad y al mismo tiempo construyendo más corazas que impidan que nadie llegue a ese centro. Es algo que no me gusta, porque al fin y al cabo pocas personas conocen como soy y puedo hasta alejarlas de mí en vez de acercarlas, pero también me he dado cuenta que las personas que realmente quieren conocerme, intentan superar esas corazas y llegar a mi centro y cuidarlo.
Me gustaría tener menos corazas, pero no estaré preparada hasta que no sepa realmente quien soy y por eso, quiero descubrir mi vulnerabilidad.




Lucía Cristóbal López




lunes, 2 de mayo de 2016

Sitios en los que encuentras paz


La otra noche estuve durmiendo con una persona muy especial para mí, mi pareja. He de decir, que viví una sensación muy extraña.
Él seguía durmiendo y yo no podía dejar de mirarle, me sentía agusto, tranquila y mi mente por una vez, estaba totalmente despejada, como aquellas veces que consigues relajarte y no pensar en nada, donde logras ser feliz.
Decidí hacer una foto, para inmortalizar ese momento, en el cual me sentía agusto, agusto conmigo misma. Esa sensación es extraña para mí, ya que pocas veces me siento agusto conmigo misma.
En ese momento, solo me salía acariciar su espalda y hacer dibujos, por un momento, cerré los ojos y dejé volar mi imaginación. Mis dibujos eran abstractos, no tenían formas pero todos mis sentimientos eran positivos, estaba feliz.

Todo esto, me recordó a los momentos en clase en los que nos dejamos llevar y pintamos con los dedos, dejamos fluir todas las cosas y que nuestros sentimientos salgan y los tengamos a flor de piel. Son momentos en los que también me siento agusto conmigo misma, encuentro algo que me serena y que me calma y logro ser feliz.
Esto me hizo que ver, que hay momentos en nuestra vida que hacen que encontremos sitios, personas, situaciones, vivencias... en las que logramos estar en paz, pero que pocas veces nos damos cuenta y nos perdemos cosas tan bonitas como esas.
Todos tenemos algo que nos hace sentirnos así y creo que es necesario que lo vivamos más. Necesitamos ser felices.




Lucía Cristóbal López



El TIEMPO SE ESFUMA...

Llevo bastante tiempo observando el mundo a mi alrededor, no porque quiera, sino mas bien por una serie de acontecimientos que me han obligado a hacerlo. Nunca me había parado a pensar lo rápido que pasa el tiempo, es verdad que lo decimos, pero siempre por inercia; no porque realmente lo pensemos. Hace poco me senté en un banco de la rente de nuevos ministerios, llegué demasiado pronto a la estación, me senté a esperar y en ese instante mi tiempo se paró, como en las películas, en la que el protagonista se para pero no los demás. En ese momento pude percatarme de como pasa el tiempo, a mi se me hacia eterno hasta que llegaba mi hora de coger el tren y para el resto de las personas parecía ir demasiado deprisa, tanto que iban corriendo de un lado para el otro, con su música, sus móviles, o simplemente sumidos en sus pensamientos sin percatarse de todo lo que ocurría a sus alrededores. No sabían si la persona que caminaba a su lado era un hombre o una mujer, no escuchaban la megafonía de la rente anunciando los trenes... Y sin embargo yo veía cada detalle, veía como la gente pasaba corriendo, unos me observaban al pasar, supongo que por la inercia tambien, otros iban cantando y alegres aunque llegaran tarde, otros iban hablando por teléfono y otros que simplemente no me miraban pero tampoco iban haciendo nada en concreto. 

Es por esto por lo que últimamente me he parado a pensar en lo rápido que pasa el tiempo y lo poco que nos damos cuenta. También tengo que reconocer que ha ayudado a que esta idea se hiciese mas fuerte el hecho de que hacer el video final para la asignatura de Educación Artística, Plástica y Visual, ya que he recopilado fotos de cuando era pequeña y me he puesto a reflexionar todo esto. y si soy sincera me da pena. Me da pena lo rápido que va el tiempo y lo poco que lo aprovechamos, lo poco que nos fijamos a nuestro alrededor. Ademas me viene una frase que siempre dice mi abuelo y que nunca olvidaré: "Vivimos para trabajar, en vez de trabajar para vivir"  

viernes, 29 de abril de 2016

La clave está en la música

El otro día en un momento de tranquilidad estaba escuchando música y con esta canción me vino a la mente lo que hablábamos al principio de la asignatura de plástica. Nunca sabemos la de psicópatas que los vamos a encontrar en la vida a sí es mejor que lo tengamos presentes desde pequeños, esta canción en mi opinión lo describe bastante bien.


martes, 26 de abril de 2016

A veces da miedo...

A veces da miedo, da pánico, da vergüenza, da envidia, asusta mirar directamente a los ojos de alguien.

Nunca me había parado a pensar lo importante que es mirar a los ojos y cuando hicimos esta actividad en clase dentro de mí ocurrieron muchas cosas. Yo soy una persona tímida y no me gusta que lo demás se fijen en mí, eso de llamar la atención no va conmigo. Tampoco me gusta que me miren fijamente o hablar en público, son cosas que me aterrorizan.

Durante esta actividad he de reconocer que lo pasé mal por eso mismo, no me gusta sentirme observada. Cuando estaba mirando fijamente a los ojos de mis compañeros una sensación inexplicable me recorría por dentro. No se describir si era buena o mala, simplemente fue algo diferente. Más diferente aún fue cuando mi compañera se puso a guiar la actividad.

Con todas estas cosas me di cuenta ese día que mirar a los ojos cambia muchas cosas, cada mirada es única y especial, transmite algo nuevo. Mirando a los ojos puedes ver cosas sorprendentes en personas que creías conocer y eso puede chocar bastante.
Como ya he dicho, cada mirada es especial, ¿os habéis parado a pensar en la mirada de vuestra madre?¿Habéis mirado a la persona que queréis a los ojos y la habéis dicho lo que sentís?¿Habéis mirado a vuestro mejor amigo a los ojos y os habéis dado cuenta en un segundo de todo lo que habéis pasado juntos?¿Habéis mirado a vuestros abuelos a los ojos? Todo eso impacta.

Parémonos a pensar por un momento, ¿qué hubiera pasado si la bruja hubiera mirado a los ojos a Blanca Nieves antes de ordenar su muerte?¿Quizá se hubiera sorprendido por la mirada dulce de la niña?¿La hubieran entrado más ganas de matarla?¿Se lo hubiera replanteado?¿El cazador la dejó escapar porque la miró directamente a los ojos? No lo sabemos.

Las miradas lo dicen todo de nosotros pero quienes realmente tienen las más bonitas y más dulces son los niños. A ellos sí que les miramos a los ojos sin problema. Porque esas pequeñas criaturitas tienen una mirada inocente, llena de brillo y de alegría que con el paso del tiempo se va perdiendo y nos va definiendo tal y como somos pero...
 pensad, ¿por qué los adultos no nos miramos directamente a los ojos? Porque a veces, da miedo...


lunes, 18 de abril de 2016

VOLVER A SENTIRNOS NIÑOS

¿Quién no se ha sentido niño alguna vez?¿A quién lo le entran ganas de volver a revivir la infancia?¿Cuántas veces hemos dejado de hacer algo porque nos resulte infantil o parezca que hacemos el ridículo? La respuesta a todas esas preguntas es MUCHAS VECES. Muchas veces hemos querido volver a revivir nuestra infancia, jugar a los juegos de entonces, ver lo programas de televisión que nos gustaban, pero no lo hemos hecho por vergüenza, por miedo a que los demás digan que nuestra conducta es infantil.
Cuando somos niños la única preocupación que tenemos es pasarlo bien y disfrutar de cada momento, pero poco a poco con el paso de los años, esa creatividad, ese espíritu infantil se va acabando. Es una pena porque ello conlleva a que cuanto mayores somos, más infelices. 
Yo no creo que sea del todo así, creo que aunque vayamos perdiendo el espíritu infantil siempre queda algo en nosotros del niño que un día fuimos.
El jueves en clase de plástica estuvimos pintando con los dedos, ¿qué hay más infantil que pintar con los dedos? Nada, todos de pequeños hemos hecho actividades de ese tipo alguna vez y nos encantaba eso de mancharnos de pintura, poner nuestra mano en el papel, destrozar el dibujo del compañero, pelearnos por algún color... 
Yo no es que pinte bien, ni siquiera me apasiona pintar, pero ese día disfruté como una niña pequeña. Al principio me pasó un poco como a todos, no sabía que pintar, pero entonces mis compañeros me dijeron que me dejase llevar, lo importante no era el dibujo sino pasar un buen rato. Fue entonces cuando me manché las manos y comencé a puntar. A medida que ponía mis manos en el papel recordaba mis años de infantil.. 
Veía a mis compañeros como todos estábamos disfrutando, unos con dibujos más alegres y otros más tristes, sacando sus miedos e inseguridades fuera, las cosas malas vamos.
Pintar así no sólo sirve para pasarlo bien, también para desconectar, desahogarse, reírse...
Mis dibujos no es que fuesen para enmarcar, incluso algunos no se sabe bien lo que son, pero, ¿qué más da? para mí lo importante no fue el dibujo, fue revivir mis experiencias de cuando era pequeña.
Todos llevamos un niño dentro que un día dejó de pasárselo bien y de hacer tonterías por el miedo al qué dirán, yo de verdad quiero que esa niña vuelva a florecer porque todas las personas del mundo merecemos pasarlo bien, sacar aquello que nos preocupa y disfrutar como niños.