Mostrando entradas con la etiqueta Lucia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lucia. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de mayo de 2016

Abrázame

Al principio de las clases, una de las primeras cosas que hablamos en la asamblea, fue de los abrazos.
Es un tema que he querido incubar hasta ahora, porque para mí es algo muy importante y no le daba tanta importancia hasta que ese día salió en clase, por lo que decidí empezar a fijarme más en lo que sentía cada vez que me abrazaba con alguien.
En clase, varias personas dieron su opinión sobre qué sentían cuando abrazaban o lo importante que era para ellos. Hubo personas que dijeron que lo encontraban una tontería, que veían más importancia en otros gestos que en ese, otras personas dijeron que para ellos era muy importante abrazar y que además les hacía sentir muchas cosas, tanto buenas como malas.
Para mí, abrazar si es importante y no lo considero ninguna tontería. Es un gesto muy simple con el que multitud de sentimientos se viven, se comparten y se crean.
Hay distintos tipos de abrazos: los de consuelo, los de empatía, los de reconciliación, los de reencuentro, los de cariño, los de amistad, los que das por "obligación".... hay muchos y cada uno los vive a su manera.
Pienso que los de obligación, no se deberían dar nunca, porque tu no los sientes, pero a lo mejor a la persona que se lo estás dando, realmente lo necesita. Son aquellos en los que por cierta circunstancia que haya pasado, te ves obligado a darlo, aunque tú no quieras.
Últimamente, en mi vida, me he dado cuenta que abrazo a muchas personas y que con cada una, siento una cosa distinta, que a su manera, me llena.
Todos los días, como en casa de mis abuelos y cada vez que entro por la puerta, mi abuela está esperándome para abrazarme. La sensación que tengo, es agridulce, por un lado, lo veo como un abrazo de despedida que mi abuela me da todos los días por si acaso; por otro lado, me llenan de fuerza y de alegría para afrontar el día con otra cara, desde otra perspectiva. A parte, me transmiten mucho cariño y mucha seguridad, como si mi abuela quisiera decirme, que pase lo que pase, la tengo ahí, que ella me apoya en todo lo que me pase y me perdona cada vez que se me escapa alguna mala contestación para ella.
Otro de los abrazos que suelo dar es a mi pareja. No solemos vernos mucho por diversas circunstancias, pero cada vez que nos vemos, es un reencuentro muy bonito, que me da fuerzas y me ayuda a seguir adelante. Es una persona que me entiende muy bien, que me escucha, que sabe calmarme y sabe cuándo necesito un abrazo. Hay momentos en los que estoy tan angustiada que ni me salen las palabras y en ese momento, es cuando me mira y me da un abrazo, sin decirme nada, yo sé que quiere decirme que no me preocupe, que él está ahí para ayudarme y no va a dejar que me pase nada. Sus abrazos siempre me transmiten paz, tranquilad y cariño. También están los abrazos de reconciliación con él, en los cuáles también siento cosas buenas, me transmite que me quiere y que por muchas peleas que tengamos, va a seguir estando conmigo.
También, soy voluntaria en un proyecto que se hace en mi barrio de apoyo al estudio para chicos en riesgo de exclusión social. Son chicos, que por desgracia, viven una realidad bastante mala y que lo único que necesitan es cariño y apoyo. Siempre hay varios chicos que cuando entran a la sala en la que realizamos este proyecto, lo primero que hacen es venir a darme un abrazo, algo que a mí me reconforta. Pero en este caso, soy yo la que intenta transmitirles a ellos esa seguridad y ese cariño y apoyo que yo les quiero dar y que ellos necesitan. Este vínculo que creamos también permite que ellos me cuenten sus cosas y yo pueda ayudarles. No sé si al final, lo que yo pretendo transmitirles con los abrazos, se cumple, pero desde luego que a mí, esos abrazos que me dan chicos que realmente piden tu ayuda, me llena, me llenan de vida y de alegría para seguir haciendo lo que hago.
Otros de los abrazos que me suelo dar, es con los niños del colegio en el que estoy. Puede que sean uno de los abrazos más sinceros y con más cariño que me doy. Me encanta que cada vez que llegan de su casa a clase, vengan corriendo con una sonrisa en la cara y me den el abrazo más fuerte que puedan darme.
Son abrazos divertidos, llenos de cariño y alegría y lo más importante, son sinceros, solo transmiten cosas buenas.
También pasa que a veces te toca dar un abrazo de calma o de serenidad a un niño. Esto ocurre cuando ellos lloran, les abrazas y sientes como tú te llevas todos sus "problemas" y sus disgustos y les transmites tus cosas buenas, tu alegría y tu cariño. Enseguida, suelen dejar de llorar y vuelven a tener en su cara esa sonrisa y esa alegría.

Hay veces, que por desgracia, toca dar abrazos de consuelo, de empatía a muchas personas en momentos difíciles. Aquellos momentos donde suelen predominar los sentimientos malos, de tristeza y el único rayito de luz que te queda, se lo transmites a la otra persona, porque quieres que esté bien y tú intentas quedarte con todo aquello malo, para que esa persona se sienta mejor. En el fondo, también son abrazos bonitos, porque intentas hacer todo lo posible por la otra persona y nos quitamos esa parte egoísta en la que sólo pensamos en nosotros mismos.

En conclusión, hay muchos tipos de abrazos y muchos sentimientos, pero debemos vivirlos y disfrutarlos de una manera especial.








Lucía Cristóbal López





lunes, 16 de mayo de 2016

Es el momento de evadirse

Normalmente, subo una entrada cuando algún tema que hemos tratado en clase, me ocurre en mi día a día, porque me he dado cuenta, que todo lo que acabamos hablando, nos acaba sucediendo en algún momento.
No importa hace cuánto lo hablamos, sino el momento en que llega a mi vida y me toca de una manera especial, porque es algo a lo que me veo "preparada" para enfrentar, ya que he podido hablar antes de ello.
Subo esta entrada porque ahora es época de exámenes, solo nos quedan 2 pero estamos todos muy agobiados. Necesitamos momentos donde podamos evadirnos, olvidarnos, distraernos y relajarnos. Dejar de pensar en esas cosas que nos están comiendo por dentro y que no nos dejan disfrutar, incluso nos hacen mal tanto física como psicológicamente.
Por ello, ha venido a mi mente aquella clase donde nuestra profesora no se sentía muy bien y quería "liberarse" de alguna forma. Para ello, decidió que toda la clase nos pusieramos en pie y bailaramos.
Fue algo que nos sorprendió a todos y que no esperábamos, al principio nos costó a todos soltarnos, pero cuando todos lo hicimos, lo disfrutamos muchísimo.
Bailamos de una forma especial, no era un baile que suelas ver normalmente, para ello también contamos con la ayuda de una amiga de Pilar que nos enseñó un baile típico de su país, ya que ella es brasileña y decidimos bailar todos de aquella forma.
Fue un momento en el que todos empezamos a reír y se nos olvidaron todas aquellas cosas que nos podían estar rondando y creo que es una buena forma de evadirse.
Ayer, decidí hacerlo, me fui por la noche a un bar con unos amigos y decidimos bailar de formas extrañas, dejandonos llevar y olvidarnos de todo lo que nos rodeaba y nos comía por dentro y disfrutar.
Me gustaría que en momentos así, me siga viniendo esa imagen siempre y sea una nueva forma de liberarme y evadirme y que todas las personas lo prueben.
Para que veais la experiencia que vivimos, voy a dejar un trozo del baile.






Lucía Cristóbal López                                                                                                                             



miércoles, 11 de mayo de 2016

¿A qué estamos realmente enganchados?

El otro día en clase, en relación al corto que vamos a realizar sobre Blancanieves, salió el tema de las adicciones, ya que esta princesa de cuento, en realidad no era tan perfecta, era adicta a bastantes cosas...
Para poder ponernos en su lugar e incubar bien el tema, decidimos poner sobre la mesa todas aquellas adicciones que tenemos todos y cada uno de nosotros.
Para mí, fue un momento bonito, fue un momento donde cada uno decía una adicción que se nos pasara por la mente. Sin embargo, todas aquellas adicciones que dijimos cada uno, son a las que realmente nosotros mismos nos enfrentamos, por lo que de una manera indirecta, nos volvimos a abrir a la clase y pudimos conocernos algo más.
Salieron multitud de adicciones, tanto buenas como malas... por desgracia, había más malas que buenas...
Algunas de las que salieron fueron que somos adictos a engañar, a calificar a las personas, a sufrir, a amar, a desconfiar, a criticar... esta última, la dije yo.
Para mí, esta adicción es muy importante, porque todos y cada uno de nosotros criticamos o hemos criticado alguna vez, pero hay mucha gente que no lo reconoce y prefiere seguir engañándose a sí mismo, lo que es muy triste, porque una adicción solo puede llegar a superarse cuando sabes que eres adicto a ello.
También quiero resaltar la única buena que salió... a amar... esa palabra que a todos nos resulta algo muy grande, muy intenso y que es difícil de explicar. Es una adicción que la mayoría de personas también tenemos, que por suerte o por desgracia puede ser buena o mala, pero a todos nos gusta sentirnos queridos e importantes en la vida de alguien y además de eso, también nos gusta amar. Por esto, creo que es una adicción muy buena, porque ambas partes que la disfruten, podrán crecer y hacer algo muy bonito.
Otra adicción que nombró Pilar y que todos en ese momento estuvimos de acuerdo, es que somos adictos al sufrimiento, al dolor... para mí, es la contraposición a la adicción a amar, porque es por esa misma adicción que sale mal, por lo que creamos esta otra adicción, la del sufrimiento.
Podemos sufrir por muchas cosas, pero normalmente sufrimos por una persona, por un amor que nos hace daño. Hay momentos en los que creemos que podemos superar las "malas rachas" o los malos momentos, pero hay veces que no se trata de eso, sino que ese amor no nos hace felices y que por no tener el valor suficiente o no darnos cuenta, nos enganchamos más, pero a lo que realmente nos enganchamos es a sufrir, porque nos gusta sentir esa sensación.
Creo que debemos darnos cuenta de esto y darnos cuenta de que somos adictos a sufrir e intentar quitarnos esa adicción que nos hace mal.
Hay una canción que últimamente está por mi cabeza y que tiene algo que ver con esto, porque habla de que todo aquello que vivimos en una mala relación, se quedó en el olvido y es lo primero que debemos hacer para superar las cosas, olvidar. Por eso, quiero compartirla con vosotros.






Lucía Cristóbal López

martes, 3 de mayo de 2016

Descubriendo mi vulnerabilidad

El taller de mandalas que hicimos en clase, he querido trabajarlo durante más tiempo conmigo misma, ya que fue un taller que me caló.
 La profesora nos explicó que en un mandala podemos expresar lo que sentimos y lo que somos, el centro sería nuestra vulnerabilidad, aquello a lo que cuesta más llegar y que si llegan, pueden destruirlo en un momento o cuidarlo, todo lo demás que rodea ese centro, son las corazas que nosotros mismos nos ponemos para que nadie llegue al centro.
Mientras lo hacíamos, no debíamos pensar en nada, ya que en cuanto nos pusieramos a hacerlo, iba a salir lo que llevabamos dentro, sin necesidad de tener que estar pensando en cómo nos sentíamos y así fue. Cada mandala tenía su forma, sus colores, sus corazas... pero cada uno de ellos expresaba como nos sentíamos y se podía ver lo fácil o difícil que era llegar a la vulnerabilidad de cada uno de nosotros, era una forma más y diferente de conocernos y saber cómo somos.
Ese día, yo no sabía muy bien que sentía en mi interior y cómo me iba a salir el mandala, pero al terminarlo me dí cuenta de varias cosas que decidí analizar y pensar. Mi mandala salió así:

Me di cuenta de que ese día en mi interior había una mezcla de emociones, unas buenas y malas y por eso mi centro tenía dos colores, cada uno se identificaba con un sentimiento. La verdad que muchas veces, me siento así, siempre hay algo que no me deja estar bien completamente, algo que me hace que tenga emociones negativas, que no me permite disfrutar al máximo de las cosas buenas, aunque hay días en los que se diferencian bastante y otros como ese día que no sabía muy bien lo que sentía.
Al pararme a mirar mi mandala terminado y hacer la foto, pude percatarme también de que sin darme cuenta había plasmado lo complicado que es llegar a mi vulnerabilidad. Es algo que yo sabía, que me pongo muchas muchas corazas para que nadie pueda llegar al centro, ya que la mayoría de personas que han conseguido llegar, no me han hecho bien y solo han destruido mi vulnerabilidad.
Poco a poco he ido reconstruyendo mi vulnerabilidad y al mismo tiempo construyendo más corazas que impidan que nadie llegue a ese centro. Es algo que no me gusta, porque al fin y al cabo pocas personas conocen como soy y puedo hasta alejarlas de mí en vez de acercarlas, pero también me he dado cuenta que las personas que realmente quieren conocerme, intentan superar esas corazas y llegar a mi centro y cuidarlo.
Me gustaría tener menos corazas, pero no estaré preparada hasta que no sepa realmente quien soy y por eso, quiero descubrir mi vulnerabilidad.




Lucía Cristóbal López




lunes, 2 de mayo de 2016

Sitios en los que encuentras paz


La otra noche estuve durmiendo con una persona muy especial para mí, mi pareja. He de decir, que viví una sensación muy extraña.
Él seguía durmiendo y yo no podía dejar de mirarle, me sentía agusto, tranquila y mi mente por una vez, estaba totalmente despejada, como aquellas veces que consigues relajarte y no pensar en nada, donde logras ser feliz.
Decidí hacer una foto, para inmortalizar ese momento, en el cual me sentía agusto, agusto conmigo misma. Esa sensación es extraña para mí, ya que pocas veces me siento agusto conmigo misma.
En ese momento, solo me salía acariciar su espalda y hacer dibujos, por un momento, cerré los ojos y dejé volar mi imaginación. Mis dibujos eran abstractos, no tenían formas pero todos mis sentimientos eran positivos, estaba feliz.

Todo esto, me recordó a los momentos en clase en los que nos dejamos llevar y pintamos con los dedos, dejamos fluir todas las cosas y que nuestros sentimientos salgan y los tengamos a flor de piel. Son momentos en los que también me siento agusto conmigo misma, encuentro algo que me serena y que me calma y logro ser feliz.
Esto me hizo que ver, que hay momentos en nuestra vida que hacen que encontremos sitios, personas, situaciones, vivencias... en las que logramos estar en paz, pero que pocas veces nos damos cuenta y nos perdemos cosas tan bonitas como esas.
Todos tenemos algo que nos hace sentirnos así y creo que es necesario que lo vivamos más. Necesitamos ser felices.




Lucía Cristóbal López



viernes, 5 de febrero de 2016

¿Amores imposibles o amores que engañan?

Todos sabemos qué es un amor imposible, aquel amor que te gustaría tener con una persona pero por los motivos que sean tu crees que nunca vas a poder estar con él.
Imposible significa algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder.
Improbable significa algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente.
Por ello, yo no creo en los amores imposibles, creo en los amores improbables.
Porque el amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente por eso no me gusta hablar de amores imposibles, si no de amores improbables, porque lo improbable es por definición probable. Lo que es casi seguro que no pase, puede pasar.
Y mientras haya una posibilidad de que pase, vale la pena intentarlo.


https://www.google.es/search?q=la+bella+y+la+bestia&espv=2&biw=1366&bih=667&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjJ3OaK6OXMAhXKuRQKHYZQAjYQ_AUIBigB&dpr=1#imgrc=OTxxiTJmMBxLzM%3A

Pero los amores que engañan... esos si que son imposibles, te hacen daño, te comen por dentro y no te dejan que seas tú misma, por eso creo que esos amores tienen que ser imposibles. Porque no hablo de una persona que te engaña con otra, no, hablo de una persona que te engaña a ti misma, te hace pensar que es de una forma que no es.
En clase vimos un vídeo sobre cómo saber si tu pareja es un psicópata y creo que muchas personas deben verlo, porque realmente no saben a la persona que tienen al lado. Conocer a tu pareja es lo más importante para saber si quieres estar con esa persona durante mucho tiempo y que además te haga bien, te haga crecer y mejorar interiormente.
Porque un amor que engaña, te rompe el corazón, pero es mejor tener el corazón roto que convertirte en una persona que no eres.
El amor a todos nos acaba llegando, pero lo importante es crecer juntos...



Lucía Cristóbal López